Bienvenidos...

... a mi blog sobre mi viaje a Nueva Zelanda. Aquí podrán enterarse de mis aventuras y desventuras en este lejano país del otro lado del mundo, vividas a lo largo de los 7 meses de travesía.

Importante

Les aviso a los lectores que este blog está escrito de manera que las fechas de los posts no corresponden a su fecha de publicación, sino que a la fecha en que ocurren los sucesos descritos.
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miércoles, 19 de septiembre de 2007

Fish 'n' chips

Hoy tuve día libre, y la Fran me llevó de paseo a Mission Bay, un distrito costero muy bonito, con hartas playas, plazas y locales de Fish & Chips.


Las playas eras bien bonitas, con un agua color azul (sí, soy hombre y los hombres sólo vemos en 8 colores... aunque por acá me mencionan que el agua de esas playas es azul turquesa), y me llamó la atención lo limpio de TODO. Las playas ordenadísimas, nada de basura, todo limpio, los parques... en fin.

Luego de caminar un poco, fuimos a almorzar a un local de Fish & Chips, comida rápida típica de Inglaterra y, por supuesto, también Nueva Zelanda. Lo que me pareción curioso es que (según he investigado) tradicionalmente se sirve en papel de diario, y acá todavía lo sirven así.


Luego de un delicioso (y gigantezco) almuerzo, nos dirigimos hacia Victoria Park Market y Newmarket para comprar algunos encargos y/o regalitos para enviar a Chile. A continuación fuimos al Auckland Domain, el parque más antiguo de Auckland. Mucho verde, flores y relax...

sábado, 1 de septiembre de 2007

Kiwi BBQ

En una casa de 17 personas es de esperar que se festeje todos los fines de semana. Es así como hoy pudimos disfrutar de un asado muy delicioso y culturalmente diverso, uniendo a América, Europa y África en la misma mesa... bueno, terraza... y comiendo con la mano, no importa.

Y quien les escribe tuvo la genial idea de poner un poco de sabor criollo a este asado cosmopolita, agregando un poquito de pebre al asunto, el cual fue aclamado por todos los comensales, aunque a esa altura ya empezaban a cambiar la carne (o la ensalada, para los vegetarianos) por cervezas.

Ahora, una fotito: acá pueden apreciar (de izquierda a derecha): Suz, yo, Nic y Leeroy... también se ve un pedazo de la cabeza de Walter, quién decidió en último momento participar en la foto.

martes, 28 de agosto de 2007

Total eclipse of the moon

Hoy encontré trabajo, y debido a esto decidí cenar apropiadamente e irme al sobre como es debido. Yo yacía postrado en mis aposentos, con pijama, lavado de dientes, habiendo hecho mis tareas y listo para dormir, cuando repentinamente Walter comienza a emitir una sarta de alaridos y gritos de jolgorio. Yo, pensando que la casa se estaba quemando o que habían visto a Elvis resucitado, salgo en mi onírica tenida deportiva para encontrarme con que todos mis flatmates se encuentran estupefactos mirando hacia arriba.

Y no es que estuvieran realizando alguna especie de ritual, sino que simplemente la luna se estaba volviendo roja. Para celebrar el hecho de haber encontrado pega (cosa que para la fecha ya parecía una misión destinada al fracaso), la luna se vistió de gala y me ofreció un eclipse total. La perfecta combinación de dos acontecimientos inusuales.

sábado, 25 de agosto de 2007

Una expo candente

Un nuevo día comienza, y con él una invitación diferente. Mis flatmates se acercan a mí para preguntarme si voy o no a la Erotica Expo. Yo, inocentemente, pregunto: "¿Y eso que es?"... Para rescatar mi autoestima, obviaré los apelativos adquiridos inmediatamente luego de haber proferido tan absurda pregunta.

Lamentablemente para mí, mis estimados (y elocuentes) compañeros iban a partir bastante temprano, para aprovechar al máximo del atractivo cultural que la expo tenía para ofrecer. Lamentable, puesto que iban a compartir una van/taxi, y yo tenía planes hasta después de almuerzo y no sabía cómo llegar. Que mis planes hayan sido quedarme hablando con mi amadísima polola (o "novia", para los que no hablan chileno) no me servirá de nada para salvarme de la paliza que me espera al retorno de mi viaje. Sin embargo, ningún héroe ha rechazado una aventura, aún sabiendo los peligros que ésta conlleva.

De cualquier manera, luego de un apetitoso almuerzo (donde apetitoso equivale a comida-congelada-que-hasta-una-ameba-podría-cocinar) me dirigí a Britomart para tomar el tren que me dejaría en la estación de Greenlane, a pocos metros del lugar de la expo. Poco sabía yo que el tren demoraría 40 minutos en llegar a Britomart, otros 20 a Greenlane, y que luego tendría que caminar 20 minutos. El resultado final fue que al llegar, todos mis amigos habían disfrutado de la participación de Walter (el otro chileno del flat) en un show erótico interactivo, y que había causado sensación entre el público kiwi... no entraré en detalles, pero si quieren saber más, pregúntenle a cualquier kiwi por el chileno de la Erotica Expo.

Luego de enterarme que había llegado como 2 horas después del espectáculo criollo, me tomó bastante tiempo encontrarme con mis amigos. Antes de lograr contactarlos, tuve que deambular por pasillos llenos de revistas, DVDs y diversos artículos de todas formas y colores.

Finalmente, logré toparme con mis flatmates. Éstos se encontraban disfrutando del desplante de unas showgirls (es decir, los hombres disfrutaban... las mujeres se morían de aburrimiento). Me comentaron una y otra vez de la hazaña de Walter, para luego hacerme un pequeño tour por el lugar.

Luego de caminar por todos los pasillos (cosa que tomó bastante tiempo, pues el lugar era bastante grande), llegamos a la fuente de todos los males, un lugar terrible del cual casi no salgo con vida. Iba caminando distraídamente, abrumado por los innumerables estímulos que ofrecía el lugar, cuando repentinamente una criatura se abalanza sobre mí y posa su garra sobre mi hombro: un guante masajeador. Como era de esperar, el ataque resultó fatal. Fue tal la sensación de relajo que no tuve más opción que resistir una y otra vez los ataques de la bestia anti-stress. Creo que el hecho de que preguntara "¿cuánto vale el guante?" fue incentivo suficiente para que la promotora intentara relajarme hasta el punto de perder el control de mi sistema urinario. Afortunadamente no llegué hasta tal extremo, y logré escapar con vida (y control del esfínter).

El resto del paseo por la expo continuó sin "contratiempos", y luego de mucho caminar decidimos que era hora de volver a la casa. Sin embargo, no iba a haber ido a tan inusual lugar sin traerme un recuerdo o evidencia, como prefieran llamarlo. De cualquier manera, algo "inofensivo" ;)

martes, 21 de agosto de 2007

LOST

Luego de un refrescante paseo, me dirigí a Britomart para tomar el bus que me dejaría en el zoológico. Noten el tono condicional: dejaría, como si fuera a pasar pero algo se interpusiera en el camino de su efectiva conclusión. Y ese algo se llama orgullo.

Como buen hombre, no pregunté por indicaciones. Sólo las mujeres preguntan por indicaciones... bueno, las mujeres y los hombres con sentido común. Yo, en cambio, soy todo un profesional en el arte del turisteo y NO PREGUNTO POR INDICACIONES. Debido a esta regla indiscutible, me enchufé a mi inseparable iPod, el cual en esta ocasión decidió reproducir al infaltable Bon Jovi.

Una vez en mi destino, miré extrañado en todas direcciones: 360° de cualquier cosa menos zoológico. Luego de reflexionar sobre el simple hecho de que los animales del zoológico no pueden vivir en casas de estilo europeo, la conclusión se hizo evidente: estaba perdido!

Luego de deambular por barrios enormemente peligrosos, en el cual la mayor amenaza consiste en que el café matutino se enfríe mientras uno decide si leer primero la seccion deportiva o de farándula del periódico, me topé con un gentil señor, que no sólo me indicó dónde se encontraba el furtivo zoológico, sino que también me indico un atajo... toda una invitación para un aventurero como yo (así como también una gran oportunidad para perderme nuevamente).

Lamentablemente para ustedes, Murphy no me acompañó en esta segunda etapa de mi travesía hacia el zoo. En lugar de eso logré disfrutar de un bonito paisaje, lleno de hermosas casas y muchos árboles, para luego llegar a un parque y a continuación el tan ansiado zoológico. Creo que el bullicio y el hedor de miles de animales sólo se disfruta realmente luego de una travesía, ¿no creen?

Of boats and buildings

Hoy en la mañana realicé un paseo antes de dirigirme a mi destino final (el zoo). Dado que todavía no conozco bien las calles, caminé por las más transitadas hasta el momento: Victoria St., pasando por Nelson St. hasta llegar a Customs. En ese momento, la brisa marina llamó mi atención...

Me dirigí hacia esa fuente de salina frescura para encontrarme con una grata sorpresa: una pequeña marina con unos no tan pequeños yates! Me pareció muy agradable, por lo que decidí gastar unos minutos de mi apretada agenda para disfrutar de las gaviotas y de esos enormes, cómodos y lujosos trozos de madera que nunca tendré.

Luego volví a Customs y luego a Queen St. Me parece que acá en Auckland se han tomado su tiempo y dinero para realizar unas grandiosas obras de arquitectura, y no lo digo sólo por el Sky Tower. La ciudad parece estar formada por muchos íconos arquitectónicos que no necesariamente pertenecen al mismo estilo, pero que de alguna manera mantienen una harmonía con la ciudad. Debe ser parte del ambiente cosmopolita que rodea a Auckland, pero qué sé yo de arquitectura.

Bohemian Rhapsody

Luego de mi funesta experiencia felina, y tras haberme lavado la cara hasta casi desollarme, decidí realizar un paseo matutino sin rumbo. Eso cambió rápidamente al abrir mi biblia de viajero (el Lonely Planet) y encontrar en los sitios recomendados uno que me llamó mucho la atención: Auckland Art Gallery.

Esta galería de arte está dividida en 2. La primera es la galería principal (Main Gallery), en la cual se encuentran piezas tradicionales y con motivos Maori. La segunda (New Gallery) contiene piezas de arte contemporáneo y PARA NADA tradicionales... pero vamos por parte.

Comencé caminando amenamente por el Mid-Town en dirección al Sky Tower (punto emblemático del centro de la ciudad que sirve además como punto de referencia, pues se ve desde muchísimos lugares), caminando por Victoria Street, una de mis calles más concurridas pues es donde me ha dejado la Fran todos los días en la mañana. Luego de recorrer un buen trecho, llegué a Kitchener Street, donde se encuentran ambas galerías de arte, además de un parque (Albert Park) que más adelante visitaré.

Ingresé al lugar, dejé mi mochila y me dirigí a la primera sala, donde me encontré con un cuadro que mezclaba elementos modernos con temática Maori... bastante bonito. Luego, otro cuadro llamó mi atención: un "lienzo" semicircular dividido en 2, semi-pintado con brochazos blancos que seguían la misma curvatura del lienzo. Viéndolo de lejos parecía un túnel. Luego de escuchar un poco la explicación de un guía (que educaba a un grupo de niños de colegio) comprendí que el lienzo dividido en 2 correspondía a la isla norte y sur de Nueva Zelanda, y que los brochazos entregaban una perspectiva que invitaba a la introspección y a la unión. Muy interesante.

El tercer cuadro que ví me dejó para adentro: en lugar de lienzo el artista usó una serie de planchas metálicas, una al lado de la otra (pero no pegadas), con varias palabras Maori que asumí que eran lugares o islas de Nueva Zelanda. A lo largo de las planchas, una especie de arcoiris rojo-sangre, y en la parte superior de cada plancha una serie de líneas que parecían ramas, que se "goteaban" formando un tronco, y de raíces las antes mencionadas palabras Maori. Lamentablemente me prohibieron sacar fotos... me habría ahorrado toda esta explicación :P

Luego ingresé a otra sala llena de retratos de Maories. Los cuadros eran de una calidad increible, y 2 de los pintores me impresionaron bastante: Charles F. Goldie y Gottfried Lindauer.

La última sala presentaba unas obras mucho más modernas. Una me impresionó: una lámpara que se prende y apaga a intervalos (Martin Creed[1][2]: "A lamp going on and off"). Quedé plop. Yo saqué mis conclusiones, y los invito a que ustedes saquen las suyas.

Otra obra que me dejó para adentro fue un oso de peluche siendo devorado por una máscara (David Mach[1][2]: "Bear Matchhead"). Lo increible era que la máscara estaba hecha sólo de fósforos, y la cantidad y calidad de detalle era impresionante.

Finalizada mi visita a la galería principal (uff...) me dirigí a la galería nueva... ya estaba un poco cansado, a decir verdad, pero no importó. Entré, di unas cuantas vueltas, me quedé pegado viendo algunas obras, algunos videos, hartos estímulos sonoros y visuales. En resumen: no entendí nada, jajajaja. Creo que un computín como yo no está hecho para entender la mente de un artista abstracto o moderno. Mi límite llega hasta Escher.

lunes, 20 de agosto de 2007

Montes, Perros y 1-Ups

Luego de un desagradable despertar y de algunas pastillas para remediar la situación, nos subimos al auto junto a Fran, Dave y Nero (la juguetona perrita de Fran y Dave) y partimos en un paseo matutino bastante cordial. En esta ocasión nos dirigimos a distintas zonas de la ciudad, entre ellas el distrito de Takapuna, donde pude apreciar un bonito paisaje con bellas construcciones y mucho, mucho verde (dentro del cual se incluye un enorme campo de golf).

A continuación, nos dirigimos a la zona de Devonport, un distrito de un "nivel" bastante alto, lleno de casas antiguas muy bonitas y bien mantenidas, aunque de terrenos muy pequeños. Fue divertido ver el contraste entre casas tan antiguas y autos deportivos último modelo tan modernos.

Luego nos dirigimos hacia North Head, un "monte" (para nosotros los santiaguinos no es más alto que un pequeño cerro) en el cual se situó hace más de 50 años una fortaleza y centro de almacenamiento militar como apoyo durante la Segunda Guerra Mundial. El lugar estaba lleno de túneles oscuros, rieles oxidados, habitaciones vacías, puestos de guardia, bases de torretas y cañones... se pueden imaginar mi cara de felicidad al ver todos esos juguetes! Yo estaba fascinado, a pesar de que nunca fui muy bueno para la historia.

Por otra parte, Nero estaba tan feliz como yo en ese lugar. Ella corrió de lado para lado, conoció otros perros, jugó en la arena y hasta se metió un poco al agua. Eso sí, lo más divertido fue cuando intentó traernos una rama gigante que encontró en una orilla. ¡La rama era el triple del tamaño del perro!


En fin, una vez acabamos de ver todo North Head, nos dirigimos a otro monte (cuyo nombre no recuerdo en este mismo instante) desde el cual se aprecia una vista preciosa de toda la ciudad, junto con los muchos veleros que todos los días salen a navegar. En este lugar se encuentra un pequeño centro de control climático, junto con un bunker (al parecer para el almacenamiento de "algo", según las precisas indicaciones de Dave ^_^). Sin embargo, lo que más me llamó la atención del lugar fueron las tomas de aire situadas sobre el bunker, y la forma en que las decoraron: las pintaron como hongos, al más puro estilo Mario Bros. Todo un paraíso para nuestro pixelado fontanero con mostacho...

sábado, 18 de agosto de 2007

Un sabor diferente

Hoy salimos a comprar algunas cosas con Fran y Dave (entre ellas la tarjeta SIM para mi celular), y paseamos por miles de calles que mi hermanita amablemente me nombraba, y que fracciones de un instante después olvidaba... No es la falta de atención, es el exceso de sueño.

Luego de pasear durante un buen rato, y conocer distinto lugares de interés, un sentimiento común afloró en nosotros tres: HAMBRE. Rápidamente mis ojos se posaron en cuanto restaurant aparecía, especialmente en restaurants de comida japonesa. Luego me explicaron que el sushi en Nueva Zelanda es bastante caro, y que en Chile tenemos mejores y más baratos, como el Akai Sushi.

Dado que nos encontrábamos caminando sin rumbo y que la lombriz solitaria comenzaba a tomar control de nosotros, ingresamos rápidamente en un local que nos indicó Dave. Era un local bastante pequeño pero apropiadamente adornado. Sin embargo, como el hambre no me permitía pensar nada más que en qué plato pedir, no podré describirles en mayor detalle el lugar.

Mis ojos pasearon rápida e indecisamente por el menú, pues todo parecía rico y/o desconocido. Opté por lo desconocido: satay pita (rolled and toasted pita with lettuce, cous cous, mung beans, mango chutney and a minted yoghurt and cucumber sauce with chicken). Creo que no existen palabras para describir la dicha de saciar el hambre voraz, contrastada brutalmente con la insípida e insuficiente comida de avión. Denle a un niño chalecos como regalo de navidad durante 9 años consecutivos, para luego en su décima navidad regalarle un viaje a Disney World guiado por sus personajes favoritos, acompañado de sus mejores amigos durante 2 semanas... captan?

Una mezcla bastante especial, del familiar pan pita unido a muchos ingredientes que no sé qué son ni cómo se pronuncian, pero que saben muy, muy rico. Un sabor agridulce pero no invasor, con la suavidad del pan pita, una pequeña acidez provista por la salsa de yoghurt, y una textura levemente crocante del pollo... genial.

Una vez saciada el hambre, volvieron a mi mis facultades, y con ellas la capacidad de leer. El local se llamaba Fatima's. Absolutamente recomendado, aunque según Dave, mejor no prueben el Banana Smoothie. Créanle, es chef.