Bienvenidos...

... a mi blog sobre mi viaje a Nueva Zelanda. Aquí podrán enterarse de mis aventuras y desventuras en este lejano país del otro lado del mundo, vividas a lo largo de los 7 meses de travesía.

Importante

Les aviso a los lectores que este blog está escrito de manera que las fechas de los posts no corresponden a su fecha de publicación, sino que a la fecha en que ocurren los sucesos descritos.
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lunes, 1 de octubre de 2007

Mad as a bull

El exceso de cafeína puede resultar perjudicial para la salud. Sin embargo, cuando uno tiene que levantarse temprano para trabajar luego de unas breves e insuficientes horas de sueño, no queda más remedio que autoadministrarse una dosis sustancial de café intravenoso.

Tal fue el caso de hoy. Debido a mi precario descanso, decidí tomar uno que otro cafecito. Sin embargo, luego de unos cuantos meses tomando café continuamente he desarrollado una especie de tolerancia a los efectos beneficiosos de esta substancia. La solución inmediata fue recurrir a un elixir más poderoso: mi preciado Red Bull.

Lo que sucedió a continuación fue una reacción inesperada. Encontrábame yo trabajando muy enérgicamente, cuando repentinamente me doy cuenta que el cooler (refrigerador gigante estilo bodega) estaba con la puerta abierta. Rápidamente decidí cerrarla para evitar un desperdicio de energía y así ahorrar unos cuantos dólares en electricidad. Grande fue mi sorpresa cuando vi a Ernane (el cocinero) corriendo alteradamente para deshacer mi obra de buena voluntad. Mayor aun fue mi sorpresa al descubrir el motivo: mi jefa se encontraba dentro del cooler...

Afortunadamente para mí, todos lo tomamos con mucho humor pues nadie salió herido. De cualquier manera, algo sí quedó en claro: el exceso de cafeína puede resultar perjudicial para la salud.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Peras al olmo

Nuestro café posee una colección musical bastante agradable, que bordea el soft rock, ambient, jazz, reggae y demases estilos musicales categorizados como música de ascensor. Esta música suele ser de muy buen gusto para cafés, supermercados y consultas de dentistas, pero cuando los CDs están rayados (como es en nuestro caso) y la música comienza a saltar como si el DJ tuviera Parkinson, entonces escuchar esa música ya no resulta para nada algo placentero.

Afortunadamente a mi jefa le regalaron un iPod Nano, aparato mágico que nos permitirá solucionar todos nuestros problemas de epilepsia musical. Pero cada nueva solución conlleva una serie de nuevos problemas: mi jefa no sabe usarlo. "Pero no importa! Hay un computín lavando platos en la cocina!" He aquí el comienzo de mi sufrimiento...

Hoy fui a la casa de mi jefa para enseñarle brevemente cómo usar su iPod, y así librarnos de los odiosos saltos en la música del café (y además poder disfrutar de un repertorio musical un poco más variado). Sin embargo, este pobre computín se dio cuenta rápidamente de que su jefa no sólo no sabía usar el iPod, sino que nunca había usado iTunes ni bajado música de internet... Y tampoco había leído el manual de 3 páginas que viene con el iPod. Tal vez porque estaba en chino. Y en japonés. Y en español, italiano y... en INGLÉS! Maldición, Apple, hagan manuales fluorescentes para la próxima!

Relatar las horas de esfuerzo y de sufrimiento tomaría varios volumenes (o Gigabytes de texto plano, para los que entiendan), por lo que les daré un pequeño ejemplo: traten de explicarle a su hermanito pequeño de 2 años 3 meses sobre física cuántica, procesos adiabáticos y redes neuronales luego de haberle dado una dosis sustancial de valium... la cara de absoluta incomprensión será prácticamente la misma.

Ante mi frustración, decidí aplicar otro método: imitación. "Siga atentamente lo que yo hago, y hágalo usted después, ok?" "Uh... ok". Luego de aplicar 10 veces este método, logramos copiar un CD de música a la librería de iTunes. Eso la mantendrá entretenida por unas cuantas semanas. Misión cumplida... por ahora.

domingo, 23 de septiembre de 2007

A delicious mistake

He estado trabajando casi todos los días, incluidos fines de semana. Claro, ustedes pensaran que el trabajo es fácil y que me quejo porque sí, pero no gozar de tiempo ocioso es una tortura. Sin embargo, trabajar en un café tiene sus ventajas...

Los domingos no suelen ser días ocupados. No obstante, hoy nos tocó un breve lapsus de colapso en la cocina, lo que provocó que Mary -nuestra cocinera dominguera- cometiera un pequeño pero delicioso error: preparar un plato de más! El plato en cuestión: pouched eggs and bacon. Obviamente, yo me sacrifique por el bien del local y en lugar de comer mi usual panini para el almuerzo, tuve que forzosamente comerme ese delicioso manjar rebosante de sabor y calorías, las cuales me dedicaré a quemar en un futuro cercano... si mi flojera no me lo impide.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Bad dog!

Luego de la entrevista de trabajo con Providore, tuve un día de trabajo normal. Al menos, normal hasta que un grupo de clientes ingresó al local con un par de perros. Resulta que estos adorables animales encontraron que el jardín (que se encuentra en la parte posterior del local) era un lugar ideal para efectuar sus necesidades naturales, es decir, fertilizar todo el suelo.

Luego de que se fueron, me dirigí al jardín para limpiar las mesas y lavar los platos (como acostumbro a hacer día tras día tras día) para encontrarme con un campo minado. Sin nadie en quien desatar mi ira acudí donde mi jefa, quien disgustada ante el evento decidió encargarme de una nueva tarea urgente: deshacer el desastre.

No sé qué piensan ustedes, pero a veces este trabajo puede llegar a ser una mierda... literalmente.

More catering

Hoy pedí permiso en la pega para ir a una entrevista de trabajo... lo sé, suena extraño, pero resulta que necesito dinero para costear mi viaje, además que la renta es un poco muy alta. La entrevista fue con Providore, una empresa de Hospitality, es decir, más catering.

Me hicieron llenar una serie de formularios, cosa a la cual ya me estoy acostumbrando. Luego me pidieron demostrar mis habilidades, para lo cual tuve que mostrar cómo se llevaban 3 platos de comida: 2 en una mano y 1 en otra (aunque dada la alta calidad de la comida que se sirve en eventos habría preferido 1 en cada mano y el tercero en la guata). Lamentablemente, la proeza resultó ser un poco mucho más difícil de lo que parecía, y fracasé miserablemente.

Sin embargo, dados mis conocimientos sobre vinos y demases productos alcohólicos, me desempeñé brillantemente en las preguntas de bebida. Respondí correctamente la forma de descorchar champaña, cuál copa de vino corresponde a qué cepa, ¡incluso adiviné cuál es la edad legal para beber en Nueva Zelanda!

Finalmente, quedaron satisfechos conmigo, así que me estarán llamando para eventos. Nunca está de más tener otra fuente de ingresos, no?

domingo, 2 de septiembre de 2007

Wasted

Mucho festejar tiene sus consecuencias. Y no sólo los efectos secundarios del alcohol pueden ser perjudiciales al día siguiente: dormí sólo 4 horas, y soy un desastre.

Para rematar mi cansancio y mi conciencia, tuve que trabajar con mi jefa, lo que implica dos cosas muy importantes:
  1. Trabajar perfectamente: la jefa está mirando cada segundo, por lo que cualquier error es potenciado mil veces. Los trabajadores deben trabajar perfectamente (como siempre) y además ayudar a la jefa a realizar cualquier tarea extra, como correr al banco a hacer un depósito antes de que éste cierre, tarea altamente compleja puesto que la jefa tiende a realizar esa petición a las 16:10 y los bancos cierran puntualmente a las 16:00...
  2. Trabajar el doble: dado que la jefa es jefa, tiene su propio ritmo para trabajar. Por supuesto, debe preocuparse de que los clientes estén contentos, para lo cual es indispensable invertir gran parte de su tiempo conversando con ellos acerca de temas de importancia primordial (rugby, el tiempo y los cambios en la decoración del local). Consecuentemente, los demás trabajadores (es decir, yo) deben suplir inmediatamente esta carencia laboral mediante un insignificante doble esfuerzo... Eso, o llamar al hermano gemelo (de preferencia no maligno) para que ayude a realizar las tareas sin que nadie se de cuenta.
Lamentablemente, no tengo un hermano gemelo, así que tuve que trabajar como un obseso, tragar litros y litros de Red Bull, dejar mi descanso de almuerzo para otro día, y terminar el día echo una miseria. Esperemos que los esfuerzos realizados se vean reflejados en mi cuenta bancaria...

jueves, 30 de agosto de 2007

Primer día en Sierra

Hoy comencé a trabajar en Sierra. Sin embargo, debido a mi falta de experiencia haciendo café, fui delegado rápidamente como mano de obra en la cocina. El trabajo: recoger platos, lavar platos, meter platos en el lavaplatos, sacar platos, ordenar platos, repetir. Si alguna vez vieron El Joven Manos de Tijera, pueden imaginarme trabajando como una máquina en una planta de producción en serie, iterando una y otra vez.

Sin embargo, no todo es tan aburrido como parece, pues el cocinero es un brasileño muy divertido, que no pierde ocasión para contar algún chiste o comentario gracioso (y sabe algo de español). Además, el resto del staff no está mal, aunque siendo Ernane (el cocinero) y yo (el goma) los únicos hombres del staff, creo que tendré aún más problemas con mi polola al volver a Chile.

Ah! Otra cosa buena del trabajo: como queda cerca de mi casa, no pago locomoción, y además me dan almuerzo y café gratis. Nada mal para partir.

martes, 28 de agosto de 2007

Window shopping for jobs

Debido a mi mala suerte buscando empleo mediante sitios web, hoy decidí utilizar un enfoque más tradicional: ir puerta a puerta con mi currículum, viendo en los distintos locales si necesitaban mano de obra sobrecalificada dispuesta a trabajar a sueldo mínimo. Snif, echo de menos poder ser ingeniero, pero ejercer la carrera es difícil cuando se es extranjero, sobre todo cuando tu visa te permite trabajar por sólo 3 meses con el mismo empleador.

Pubs, licorerías, librerías, tiendas de ropa elegante, de ropa no tan elegante, de venta de géneros, de joyas... ¡nada! Emmm, sí, lo sé, ¿venta de géneros, de joyas? Un tanto "poco masculino" para cualquier punto de vista, pero cuando uno tiene que pagar renta, comida y carretes, todo dinero es bienvenido.

Ya había llegado al final de la calle Ponsonby, y con ésta también se acababan mis esperanzas de encontrar empleo por hoy. Sin embargo, cuando caminaba de vuelta por Ponsonby (por la otra vereda) me encuentro con un pequeño café con un letrero "Wanted sucker who wants to work like a slave for nothing but congratulations, peanuts and maybe some coins", lo que mi mente tradujo inmediatamente como "Se busca a Andrés Teixidó para que trabaje por BLA BLA BLA dinero BLA BLA BLA empieza a trabajar cuanto antes!", gracias al entrenamiento de inglés que he estado recibiendo día y noche durante estos 10 días que he estado en NZ. Entré rápidamente con cara de dónde firmo, entregué mi CV, le vendí la pomada de que era el mejor lo-que-sea-que-necesite que pudiera encontrar en Auckland, y quedamos en que comenzaba a trabajar el viernes...

Ahora tengo trabajo estable como kitchen hand en Sierra Coffee, no muy bien pagado pero me permite sobrevivir (lo que siempre es bueno).

viernes, 24 de agosto de 2007

Mi primera pega

Mis intentos fallidos no me desanimaron lo suficiente como para dejar de buscar trabajo. Así, continué mi odiséica búsqueda de empleo en diversos sitios al estilo laborum-a-la-kiwi. Pero además, mi hermana (a la cual le debo construir un altar a estas alturas) me envió un dato de una empresa llamada Bestaff, la cual estaba reclutando gente urgente... URGENTE! Una oportunidad de oro.

Envié un texto a Julia de Bestaff, y me respondió al poco tiempo, diciéndome que necesitaba gente. Es por eso que hoy, a las 15:30 estaba yo en Eden Park (aunque me habían citado a las 16:30... no estaba dispuesto a sufrir contratiempos), listo para iniciar mi primer día laboral. El trabajo consistió en atender las necesidades culinarias de los asistentes al evento durante un partido de rugby. En particular, se trataba de un buffet, por lo que no había que tomar orden ni nada por el estilo. "Fácil", pensé yo... qué equivocado estaba.

Durante la primera mitad del evento, todo bien: revisar las mesas de buffet, reponiendo las bandejas de pollo, carne o papas, según necesario. Sin embargo, de un momento a otro, los comensales empezaron a mostrar un comportamiento poco predecible: se estaban volviendo adictos al pollo!! Unos verdaderos autómatas enajenados, devoradores de plumíferos por cantidades industriales. Rápidamente, las bandejas de pollo se vaciaron, y tuvimos que realizar verdaderos milagros para multiplicar los pollos y lograr reponer las bandejas a tiempo, antes de que los furiosos comensales ansiosos de pollo empezaran a tirarnos las papas por la cabeza.

Una vez terminada la carrera de los pollos, mis compañeros se dedicaron a recoger las mesas, mientras yo (por indicación de la jefa) me quedé mirando como los pobres trabajaban a mil por hora... suckers! Mi pega fue bastante fácil comparada con la de ellos: tuve que limpiar el desorden causado por los devorapollos en las mesas de buffet, nada tan terrible, tomando en cuenta que de pollo no quedó casi nada... lo único terrible fue que pronto me di cuenta de que los míseros restos de comida que quedaban en la bandeja iba a ser toda la comida a repartir entre nosotros, los pobres trabajadores del evento.

Luego nos llamaron a comer. Como yo me había portado muy bien, me llamaron primero, y para mi sorpresa, QUEDABA POLLO!! Entre el hambre y la curiosidad, engullí rápidamente el animal... una delicia rellena con una salsa de queso. En ese momento, entendí el absorto comportamiento de los comensales. Luego de rellenar el estómago con lechuga, acelga y otros pastos, tuvimos que seguir trabajando. Nadie nos advirtió lo que venía...

Al llegar al primer piso, donde estaban las bandejas de postres que debíamos llevar al quinto piso por ascensor, nos avisan que el maldito dispositivo anti-gravedad se acaba de echar a perder. Con la moral por los suelos, nuestra jefa de staff agarra la primera bandeja y parte corriendo escaleras arriba! ¡Qué despliegue de valor! ¡Qué compromiso! ¡Qué mierda de trabajo en el que me metí! Tener que correr 5 pisos con bandejas de metal que pesaban más que su mísero y dulce contenido, ida y vuelta, incontables veces... explotación de las masas trabajadoras, digo yo! Mentira, después de subir y bajar en busca de bandejas, con suerte me quedaba oxigeno para mis neuronas, ¿cómo lo iba a andar gastando en hablar?

Una vez terminada nuestra bandejatlón, nos dieron un muy pero muy merecido descanso, del cual hice uso y abuso. Me dediqué a tomar galones y galones de agua, y a ver el juego de rugby que estaba por finalizar. Finalmente, recogimos botellas y platos de postre y quesos, y picoteamos uno que otro plato intacto.

El final del evento significó dejar todo ordenado... una reverenda lata. Así que rápidamente junto a mi equipo nos dedicamos a recoger las sillas sobrantes, armar las mesas, botar la basura, etc., todo antes de las 00:30, hora en la cual pasaba el último tren. Afortunadamente, pudimos escaparnos a tiempo para tomar el tren, y nos fuimos descansando, hablando de cosas misceláneas y (al menos yo) disfrutando de rock progresivo británico de muy buena calidad... sólo espero que paguen bien...

jueves, 23 de agosto de 2007

Bravo! Una nueva oportunidad

Luego de un primer intento fallido por obtener una pega, seguí las recomendaciones de mi hermana y le pegué una visita a la agencia de hospitality Bravo, para la cual Fran ya había trabajado con anterioridad.

Cuando llegué, pregunté por Fiona (contacto que me dio mi hermana), pero no se encontraba. Como me dijeron que volvía en media hora, aproveché para caminar un rato y conocer la calle Ponsonby. Ahí encontré un cibercafé, chico pero con webcam y Skype... muy útil para mis propósitos comunicativos a larga distancia.

Cuando volví, Fiona todavía no había llegado, así que me atendió un tipo muy genérico llamado Staff #1. Me llevó al segundo piso para que llenara un formulario, y me dejó a mis anchas. Mientras llenaba el formulario, llegó otro genérico Staff #2 para preguntarme si estaba listo (habían pasado como 2 minutos.... ¡no molestes!). Luego apareció Staff #3, de ahí Staff #1, Staff #4, etc... un carnaval de personajes irreconocibles para mí (aparte del número que apropiadamente les asigné).

Una vez hube terminado el formulario, y por ley de Murphy, ninguno de los susodichos personajes apareció para retirarlo. En lugar de eso apareció un perro de mi tamaño... UN PERRO GIGANTE EN UN DEPARTAMENTO DE 2x2!!! Bueno, yo estaba ahí para buscar pega, no para determinar el hogar apropiado de la fauna local.

Luego de 1 hora, finalmente se dignaron de preguntarme si estaba listo, y comenzaron a hacerme preguntas... nuevamente, la falta de experiencia (en este caso en banquetería y eventos) me jugó en contra.

Llevo poco tiempo en Auckland, pero como un reloj de arena el dinero de mi cuenta bancaria se va drenando lentamente... pero para pasar las rabias, nada mejor que un paseo por Western Park, uno de los múltiples parques que Auckland nos ofrece.

miércoles, 22 de agosto de 2007

LOST Episode 2

Hoy tuve una entrevista de trabajo, para una pega relacionada con Data Entry y Customer Service (call center y llenado de datos en sistema). Sin embargo, lograr llegar a mi destino no fue tarea fácil...

Tuve que despertarme tipo 5:50... muerto de sueño porque todavía no me adecuo al ritmo kiwi (despertarse temprano y acostarse MUY temprano). Luego de un nutritivo y silencioso desayuno, partí caminando para tomar el bus. Cabe mencionar que acá en Auckland los buses pasan a una hora establecida, y además cumplen efectivamente sus horarios! Todo un Transantiago, ¿eh?

La cosa es que llegué bastante más temprano de lo que tenía presupuestado, por lo que mi viaje hacia Britomart resultó ser aún más expedito...

Una vez ahí, decidí aventurarme a tomar el primer tren que pareciera servirme. Nada de andar perdiendo tiempo leyendo letreros con nombres de lugares que ni conozco, ni andar preguntando como un simple turista por indicaciones. No, no yo!

Como pueden imaginar, no aprendí mi lección y tomé el tren equivocado... Afortunadamente, a pájaro madrugador Dios le ayuda, así que tomé el tren de vuelta, pagué $1.60, me tragué mi orgullo (nuevamente), pregunté qué tren me servía, y comencé mi viaje nuevamente.

Sin embargo, mis problemas no terminaron ahí. Una vez en la estación correcta, tenía que dirigirme a la dirección que me indicaron por teléfono. Preguntando por ahí logré llegar a la dirección: mil y un edificios corporativos sin ninguna indicación de qué empresas trabajaban en ellos ni nada por el estilo. Peor aún, yo sabía que la pega era para Vodafone (empresa de telefonía), pero no tenía claro el nombre del subcontratista, pues cuando me llamaron para la entrevista yo me encontraba en un bus y no escuché casi nada... En fin, buena suerte haber llegado 1 hora antes, pues tuve que recorrer todo el complejo corporativo en busca de mi legendaria agencia. Finalmente, con la ayuda de Fran (mi segunda mamá) y un poco de suerte, logré encontrar el bendito edificio y por ende la agencia. Parte de los juegos del destino, llegué a la entrevista 5 minutos antes de la hora a la que me citaron.

Luego de esperar unos minutos, llegaron otros aspirantes al trono. Luego nos llamaron a todos para que llenáramos un formulario ETERNO. Mientras llenábamos el formulario de proporciones homéricas, comenzaron a llamarnos (tipo random encounter) para probar nuestras habilidades computinas. El test medía la cantidad de palabras digitadas por minuto y la cantidad de errores. Yo me considero un buen tecleador, pero cuando la cosa es en un teclado en inglés (donde los símbolos están en otro orden) deja de ser tan simple. De cualquier manera, llegué a la no despreciable velocidad de 44 wpm, suficiente para llamar la atención.

Sin embargo, la última parte de la entrevista consistió en hablar de nuestra experiencia, sobre todo en data entry... todos los demás habían tenido experiencia en data entry y/o callcenters, yo no. Luego, nos mencionaron los horarios: data entry de 17:00 a 00:00, call center + data entry de 9:00 a 5:00 (o algo así). Como yo todavía no soy ningún experto en inglés técnico, y el horario de 5 a 12 no me acompañaba mucho, tuve que desistir... lamentable, pero ya surgirán nuevas oportunidades.

martes, 21 de agosto de 2007

Lecciones de economía

Hoy me levanté temprano nuevamente (tipo 7:00 am). A pesar de haberme acostado un poco tarde, me animé a salir y aprovechar el día soleado.

Siguiendo los consejos de mi hermana Fran, llevé mi CV en la mochila para ir a dejarlo a HHES (una empresa de reclutamiento, es decir, pegas). Lo bueno es que HHES queda en mi ruta diaria de en la calle College Hill (que después se llama Victoria Street), por lo que no me costó llegar. Pero como indica Murphy, el lugar estaba cerrado. Rato más tarde, Fran me envía un mensaje de texto (el medio de comunicación más usado en Nueva Zelanda) diciéndome que no están reclutando porque no hay pegas.

De cualquier manera, para aprovechar el tiempo yo ya me encontraba en el supermercado, realizando comparaciones de precios... finalmente mi dieta neozelandesa se basará en:
  • Bananas: NZ$2.79 kg (± $1032 kg)
  • NZ Navel Oranges: NZ$1.99 kg (± $736 kg)
  • Yummy Granny Smith Apples: NZ$2.99 2kg pack (± $1106 el pack de 2 kg)
... para todo lo demás existe MasterCard.